viernes, 31 de enero de 2014


He estado en la prueba más dolorosa la de  
contar mis fallos sin equivocarme.
He estado en la tentación de probar de nuevo tus labios.
He preferido olvidar ese alguien de cada hablante.
He estado en tu jardín, yo era la rosa que cortaste y tiraste.
Y quizás, no sé, a lo mejor fue que estaba marchita.
O que ni tan siquiera has querido regarme y mimarme.
Y yo, que me paso la vida tirada en el suelo,
y que prefiero más un beso tuyo que mil atardeceres en Madrid
o una noche en la ciudad de las estrellas, porque tal vez
yo las apague.