martes, 13 de mayo de 2014


A veces, me asusto tantísimo de la realidad que me da miedo preguntarte si has dejado de quererme o si ella ha conseguido que seas tan feliz como yo no pude hacerte.
Me da pánico mi propia soledad, el frío, y el no agarrarme de tu mano para no caer.
Y respiro, respiro para vivir aunque de vivo yo solo tengo un cuerpo y un alma muy moribunda.
Los callejones oscuros, mi negro pelo, mi existencia y el por qué de que las personas decidan abandonarse.
Los métodos para dejar de vivir, el llevar la vida en una máquina de hospital y no ahogarse ni saber llorar.
Noches, bien secas, en el vértigo de la vida y la muerte.
Estoy viva tan solo porque mi corazón late. 
Y por último, mi miedo a perder lo que más quiero siempre. 

sábado, 10 de mayo de 2014

Siento tu aliento, mi cuello, tus labios y mis lunares.´
A veces, los cambios son tan buenos que te hacen plantear todo lo que te rodea. He roto miles de relojes para detener nuestro momento, pero las agujas por más que yo quiera no se paran.
He escuchado contigo a nuestro grupo favorito y he llorado con nuestra mejor película.
Putas agujas, paraos.
Cantemos mi canción favorita una tarde de este mes en una puesta de sol. Aceras dobles, para cambiarnos si viene algún camión con dirección al paraíso, poder cruzar para que él sepa que nosotros ya tenemos el nuestro propio.
Quiero que sepas que me importa una mierda si mañana se acaba el mundo y ya no hay ni tu ni yo, ni tiempo ni paraíso y solo quedan almas libres.
Yo, moriré contigo  y con eso me sobra.