martes, 13 de mayo de 2014


A veces, me asusto tantísimo de la realidad que me da miedo preguntarte si has dejado de quererme o si ella ha conseguido que seas tan feliz como yo no pude hacerte.
Me da pánico mi propia soledad, el frío, y el no agarrarme de tu mano para no caer.
Y respiro, respiro para vivir aunque de vivo yo solo tengo un cuerpo y un alma muy moribunda.
Los callejones oscuros, mi negro pelo, mi existencia y el por qué de que las personas decidan abandonarse.
Los métodos para dejar de vivir, el llevar la vida en una máquina de hospital y no ahogarse ni saber llorar.
Noches, bien secas, en el vértigo de la vida y la muerte.
Estoy viva tan solo porque mi corazón late. 
Y por último, mi miedo a perder lo que más quiero siempre. 

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