domingo, 3 de agosto de 2014

He creado mi revolución entre los mechones de tu pelo y mis soldados entre tus enredos.
He luchado, a sudor y lágrimas, a sangre roja y a deshoras por no ser eliminada del agujero de tu ombligo.
He pegado hostias al primero que se cruzara y tan solo te mirara, porque tu estás hecho para postrar tu cabeza en mi pecho.
He aplastado, mis labios sobre tu columna como si fuera una escalera para salvarme la vida.
Aunque posiblemente solo estaba bajando hasta mi infierno.
Y finalmente he perdido, todo lo que intenté, por todo lo que me dejé la piel, se ha ido en forma de cometa con el paso de un mal viento.
Ya sabes, dejando luego la lluvia a su ida.

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