miércoles, 23 de abril de 2014


Me dijiste que no podía llenar un teatro sin tener alma.
Contesté que solo me hacía falta sentirte a ti ahí para que ya estuviera lleno.
Y sonreí, sonreí como sonrío desde que te conozco, desde que te vi bajar de aquel vagón medio vacío en una estación de Madrid.
Me acordé de cada carta, cada frase y lágrima que se llevo mi razón de ser.
Me acordé de tí, de tu olor, y de cada madrugada con tu mano paseando por mi cadera.
Te dije que te acercaras, me acongojé cerca de tu oído, temblé avecinando lo que pasaría y conté hasta tres.
Y te dije que mi alma la tienes tu, escondida dentro de tu mano derecha y que yo te la cedí para que la guardaras.
"Porque yo, siempre pierdo lo que más quiero, y por eso quizás , te has ido con mi vida en tu cálida mano"
Y me miras, estamos subidos en el escenario más grande de Madrid, me coges la mano y me cuentas, que nunca te has largado.
Aunque yo, siempre me he sentido más muerta que viva desde la última vez que nos vimos.

martes, 22 de abril de 2014



Madrugadas infinitas, sueño, tiemblo, rezo.
Me esconde debajo de tu cuello, esperando para acechar a tu clavícula derecha, esperando a besarte las manchitas graciosas de tu fina piel y rogando porque este no sea otro sueño.

Y me caigo de la cama y despierto, noto como tiemblo, ya no tengo sueño, el corazón me va a mil por segundo.
Me tumbo y rezo por tener el mismo sueño, por verte a ti sin camiseta y a mi acariciando la curva de tu mejilla.

Aunque aún no he visto tu rostro y sueño con alguien desconocido. 
¿Cómo se puede enamorar una de alguien que no sabe de su existencia?
Esto enamorada de tu clavícula, de tu cuello y de la forma de latir de tu corazón aunque no sepa de ninguno de ellos.