martes, 22 de abril de 2014
Madrugadas infinitas, sueño, tiemblo, rezo.
Me esconde debajo de tu cuello, esperando para acechar a tu clavícula derecha, esperando a besarte las manchitas graciosas de tu fina piel y rogando porque este no sea otro sueño.
Y me caigo de la cama y despierto, noto como tiemblo, ya no tengo sueño, el corazón me va a mil por segundo.
Me tumbo y rezo por tener el mismo sueño, por verte a ti sin camiseta y a mi acariciando la curva de tu mejilla.
Aunque aún no he visto tu rostro y sueño con alguien desconocido.
¿Cómo se puede enamorar una de alguien que no sabe de su existencia?
Esto enamorada de tu clavícula, de tu cuello y de la forma de latir de tu corazón aunque no sepa de ninguno de ellos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario