domingo, 17 de agosto de 2014

Échale la culpa a su pelo.

me he colado por el hueco de su boca cuando se ríe a carcajada limpia.
Me he abandonado demasiadas madrugadas de las que mi madre quisiera entre sus piernas.
Me he asfixiado con el aroma de su pelo, tanto que ya no sé si deliro cuando la huelo en mi almohada sin estar ella presente.
Me he caído entre los escondites de sus costillas y luego ella me ha besado las heridas.
Me he dejado llevar por sus suculentas palabras en los momentos en los que sus labios rozaban mi oído. 
Me he ahogado un sinfín de veces en su boca, pero sigo queriendo que ella me hunda.
Me he drogado jugando con su cadera de arriba a abajo una y otra vez, mi propia montaña rusa.
Me he despertado en madrugadas incontables con mi cabeza en su ombligo, mi pequeño paraíso. 
Me he perdido contando sus lunares y he vuelto a empezar, yo es que llegó a diez y empiezo a besarlos.

domingo, 3 de agosto de 2014

Es poesía, la curva de tus ojeras,
los besos fugazes de madrugada,
un dedo descenciendo en columna,
la tormenta de verano,
y el amor.

Es amor, el color de unos ojos,
las miradas en un cruce,
los hoyuelos que enternecen,
el café después de comer,
la caída de hojas de otoño,
y el pecado.

Es pecado, recorrer piernas desnudas
el mirar atrás al ver una figura,
el crear ópera a cualquier hora,
los pasos en vano,
y la muerte.

Es muerte, todo
Y fin.

He creado mi revolución entre los mechones de tu pelo y mis soldados entre tus enredos.
He luchado, a sudor y lágrimas, a sangre roja y a deshoras por no ser eliminada del agujero de tu ombligo.
He pegado hostias al primero que se cruzara y tan solo te mirara, porque tu estás hecho para postrar tu cabeza en mi pecho.
He aplastado, mis labios sobre tu columna como si fuera una escalera para salvarme la vida.
Aunque posiblemente solo estaba bajando hasta mi infierno.
Y finalmente he perdido, todo lo que intenté, por todo lo que me dejé la piel, se ha ido en forma de cometa con el paso de un mal viento.
Ya sabes, dejando luego la lluvia a su ida.