viernes, 14 de febrero de 2014
"¿Qué quieres de mí?¿En qué pretendes convertirme?"
Le dije a mi voz interior, a esa pequeña hija de puta.
Me desplomé en mi cama conteniedo las lágrimas que querían
salir cada mañana al ver que seguía viva.
Y mi emoción por odiarte, mi insatisfacción al odiarme a mí.
Sí, es complicado de entender que odiarme a mí fuera más sencillo que odiar a alguien que solo me daba tanto dolor y lágrimas.
Tal vez es que él quería que me odiara y yo solo quería que me quisiera.
Finalmente, ahora solo te odio y te quiero a ti y yo soy las marcas de la batalla.
Una guerra que ya perdí hace tiempo.
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