domingo, 2 de marzo de 2014
Llevo veinte minutos con la mente en blanco, mirando esto y escuchando uno de mis cd's favorito.
Aún no sé si he de hablarte esta fría noche sobre lo que te quiero o lo que te odio, y me he dado cuenta, que siempre estoy igual, queriéndote y odiándote, queriéndome y odiándome.
Y será verdad lo que dicen, que me gusta ser bipolar y masoquista, y es que aunque tus palabras solo son cuchillos a mi oscura alma, tus besos son caricias a las heridas.
Y a veces te digo que me dejes besarte, que dejes que me funda en tí y en la perdición de tus ojos.
Somos, juntos y separados, años de daños y esclavos de tantos y besos de ruegos.
Y nuestro juego, que ya debería de acabar aunque sé que perderé y que no aguantaré la gélida derrota.
Y finalmente yo, que siempre acabo inspirándome en ti y en el porqué de que no tengamos una vida perfecta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario