viernes, 7 de marzo de 2014
Rompimos los esquemas en cada luna llena,
cada baile de nuestros desnudos y necesitados cuerpos,
y decíamos que cada noche iba a ser amena,
y tu y yo que sin pretextos queríamos ser eternos.
Prega por nuestras ahora madrugadas abandonadas,
nosotros, por querer llorar la penas ajenas, lloramos las nuestras,
rodábamos en sábanas, calentábamos almas,
y padezco ahora de mi soledad y de vacías risas.
Lo más verídico ahora( y digo verídico porque suena mejor) es que ya no tengo luna llena, ya no invoco el placer de nuestros cuerpos, y con el amor, mi fortuna, dejé la pena y ya no busco domarte ni ser eternos.
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