viernes, 21 de marzo de 2014
Me he ido precipitando, cayendo bajo, en tus redes, contra todos mis papeles, y a ras del medio(siempre más cerca de tu infierno que del cielo).
He sido Judas, traicionándome a mí, por venerarte a ti. De súplicas, almas, sentimientos, de no saber escribir y de dormirme en tu pecho.
Y he vivido en mi propia revolución, en mi propio paraíso, y he vuelto atrás y he sido Eva.
He sido Rizitos de oro probando tus pecados y el trozo de chocolate que te escondes para que no te lo quiten.
Un marco de fotos, un papel arrugado, el aroma del cielo, el ansia de comernos a besos y los pecadores traicioneros.
Claro que tú, eras mi Dios, mi serpiente y mis tres ositos.
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