Flipo contigo, chico.
Has dejado a Madrid
para perderte en piernas ajenas,
y ahora das tanta pena.
Has venido a recogerla,
con alguna excusa cómo
"Lo siento nena, había tráfico
en la carretera".
Y ella, tan tonta cómo lela,
te ha seguido para que te pierdas
en sus caderas.
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