Me he perdido en incontables días tristes bajo sus sábanas sin querer encontrar la salida, mientras le iba besando la espalda a modo de superviviencia.
Me he perdido en noches de verano entre sus mechones a la luz de la luna, con su boca roja y mi alma caliente.
Me he perdido en tardes de primavera entre sus costillas paseando los dedos mientras recorría mi mundo llamado su ombligo.
Me he perdido en medios días de otoño con algún café demás dividiendo mi vida en cada una de sus piernas y demostrando amor leyendo sus versos preferidos.
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