Me perdí, en aquellos días tristes, en sus caderas inmunes a cualquier tacto, en sus insípidos besos, en nuestra falta de cariño, en las madrugadas de insomnio, en mi mientras le buscaba en el otro rincón de la cama.
En el humo de los cigarrillos, en los anuncios de publicidad, en sus manos.
Me perdí en nosotros, cómo duele no encontrar lo que buscas.
Me perdí tanto, tantísimo en él, que ya no soy yo.
En realidad, me perdí en todo, huí, le tenía demasiado miedo.
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